No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Refran viejo, nunca miente.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Con las buenas palabras nadie come.
La vida es una sorpresa continua
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Los cascos salen a la botija.
En carrera larga hay desquite.
Hay que tomar el toro por las astas.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Todo necio confunde valor y precio.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
El harto no se acuerda del ayuno.
Más verga que el Trica programando.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
El que ríe el último, ríe mejor.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
El diablo es puerco.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Andarse por las ramas.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
La ocasión llega, llama y no espera.