Adorar al santo por la peana.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Eso no te lo despinta nadie.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Más vale despedirse que ser despedido.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Más vale pan duro que ninguno.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Son muchos los hijos del muerto.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Allá va la lengua do duele la muela.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Por el interés te quiero Andrés.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
El sexo nos hace perder la cabeza
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Cuando masques, no chasques.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Querer matar dos moscas de un golpe
No creo en brujas, pero que las hay las hay.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
El ignorante es poco tolerante.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.