Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
No saber una jota.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Harina mala, mal pan amasa.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
El mucho joder empreña.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Al último siempre le muerde el perro.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
La fiebre no está en la sábana.
Dar tiro.
Moro viejo, mal cristiano.
Haces mal, espera otro tal.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Para atrás ni para coger impulso.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.