Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
El comedido sale jodido.
No hay enemigo chico.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
Tan rápido como un chisme.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Quien mucho desea, mucho teme.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
De la risa al duelo un pelo.
Firma papel y te encadenarás a él.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Bastante colabora quien no entorpece.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
No hay pero que valga.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Escatimar y dar a putas.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
No caben dos pies en un zapato.
Cada raposa mira por su cola.
Por sus hechos los conoceréis.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
A lo que no puedas, no te atrevas.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Con el callar, vencerás.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Bicho malo nunca muere.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Agua que huela, no la bebas.
A tambor mayor, diana no.
Tragando aunque sea saliva.