Aceptar un don, requiere discreción.
El que no está contra ti, está contigo.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
No hay que pedirle peras al olmo.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Beber, hasta la hez.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Agua fina saca la espina.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
No soy ninguna perita en dulce.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Más vale bien amigada que mal casada.
Diligencia vale más que ciencia.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Es mejor deber dinero y no favores.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
De los enemigos los menos.
El que presta no mejora.
La fuerza no es un remedio
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Que la haga el que la deshizo.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
El muerto delante y la griteria atrás.
No hay primera sin segunda
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Gobierna mejor quien gobierna menos.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
De los celos, se engendran los cuernos.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Cabeza vana no cría canas.