A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Es mejor precaver que tener que remediar.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Hacerse de la vista gorda.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Hasta los animales se fastidian.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Porfía mata venado, que no venablo.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Hacerse la boca agua.
El mundo da muchas vueltas.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Con pedantes, ni un instante.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Quien ríe y canta su mal espanta
Tiene más miedo que vergüenza.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Más enredado que un kilo de estopa.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Estás entre la espada y la pared.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Hablar bajo y obrar alto.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Mata, que Dios perdona.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
La ignorancia es la madre de la felicidad.