Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Que no me busquen porque me encuentran.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Quien mucho duerme jornada pierde.
El borriquito delante, para que no se espante.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
La mejor palabra es la que no se dice.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
A buena confesión, mala penitencia.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
No hay ladrón sin encubridor.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Dios nos coja confesados.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
A causa perdida, mucha palabrería.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Hacer favores, empollar traidores.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Las noticias malas tienen alas.
El pleito claro no necesita abogado.