No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
Obremos a no ver, dineros a perder.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Sin dudar, no hay acertar.
Tener el juego trancado.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
La cara bonita y la intención maldita.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
El que mucho habla, poco acierta.
Hablar con bestias es para molestias.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
De necios es huir de consejos.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
No jales que descobijas.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
No saber ni torta.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Favores harás, y te arrepentirás.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Abriles y condes, los más traidores.
Donde hay confianza, da asco.
Palabras sin obras, barato se venden.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.