El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Gente de montaña, gente de maña.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
A grandes cautelas, otras mayores.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Cada maestrito tiene su librito.
Los frailes en jubón, hombres son.
El maestro sabe lo que hace.
Putas y frailes andan a pares.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Junta de cuatro, junta del diablo.
A buen capellán, mejor sacristán.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Mudarse por mejorarse.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Con tontos, ni a coger hongos.
A las obras me remito.
Hombre anciano, juicio sano.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Los dioses ayudan al que trabaja