Mira después el bienestar del cuerpo y la mente.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
No presuma de tener ciencia quien no tenga experiencia.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Es de sabios cambiar de mujer.
Padre diestro, el mejor maestro.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Maestro de atar escobas.
Palos con gusto no duelen.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Barbas mayores quitan menores.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
De padres bocois hijos cubetas.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Dar en el clavo.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Refregadas, duelen más las llagas.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Agua caliente, salud para el vientre.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
Bien convida, quien prestó bebe.
El amor, de necios hace discretos.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.