La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Hay genios sin educación primaria y, pendejos con doctorado.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Haber de todo, como en botica.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Comida sin hospitalidad es medicina.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Males comunicados, son aliviados.
Salud y pesetas salud completa.
Fácil es recetar, difícil es curar.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
La dieta cura más que el bisturí.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Mano de santo cura como por encanto.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Si bebieres con el caldo no darás al médico un puerco cada año.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Más vale prevenir que curar.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Resultó peor el remedio que la enfermedad.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Mal de muchos, epidemia.
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Rectificar es de sabios.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
En la causa está el remedio.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Buena orina y buen color y tres higas al doctor.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Sin virtud poco vale la salud.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.