Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Confesión obligada, no vale nada.
Teta de noviciado.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Campo bien regado, campo preñado.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Yantar sin vino, convite canino.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Torta en masa bien se pasa.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
No busques a la vez fortuna y mujer.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Madre y teja, no pierde por vieja.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Madre solo hay una, y padres muchos...
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Bollo de monja, costal de trigo.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Suegra, ni de caramelo.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Lo que no nos une, nos mata.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Mal largo, muerte al cabo.