Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
En casa llena no hay mujer mala.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Todo en la vida tiene su medida.
Te conozco mascarita
Una palabra deja caer una casa.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Un simple roce de mangas es el inicio del amor
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
A padre avaro, hijo pródigo.
La buena cena, temprano suena.
Primero la obligación y luego la devoción.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Mientras dura, vida y dulzura.
La muerte todas las cosas iguala.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
En casa pobre no hay mujer buena.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Primero la firmita y luego la camita.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Acójome a Dios que vale más que vos.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
La esperanza mantiene.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Gran mal padece quien amores atiende.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Vase la fiesta y resta la bestia.
El deseo hace hermoso lo feo.