A heredad vieja, heredero nuevo.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
El que mucho analiza, se martiriza.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Una buena dote es un lecho de espinos
Abril hueveril; Mayo pajarero.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Asno de dos, válgale Dios.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Bien urde quien bien trama.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Iglesia, o mar, o casa real.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Come con él, y guárdate de él.
El uso hace al maestro.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Febrero, cebadero.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
A perro macho lo capan una sola vez
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Cada mozo lancee su toro.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Putas y frailes andan a pares.
Mano lavada, salud bien guardada.
Tantos años de marqués, y no sabe menear el abanico.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
El arma es enemiga de su dueño.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.