La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Hacer una cosa en un avemaría.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
A cada cosa le llega su tiempo.
Cabeza casposa, poco piojosa.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Dios aflige a los que bien quiere.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Al niño que llora le dan pecho.
Bien se lava el gato después de harto.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
Las mujeres quieren ser rogadas.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Nunca falta un pelo en la sopa.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Cada perro, con su hueso.
Los ojos son el espejo del alma.
No dejar títere con cabeza.
Hechos son amores y no buenas razones.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Por la panza empieza la danza.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
El hombre honrado a las diez acostado.
El perro es el mejor amigo del hombre.
Cada altar tiene su cruz.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
A mala venta, mala cuenta.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Por las vísperas se conocen los santos.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Hazte responsable de tus actos.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.