Más ordinario que un sapo en un acuario.
Salvarse por los pelos.
Dame pan y llámame perro.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Borrón y cuenta nueva.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Por muy fina la pistola, no apunta bien ella sola.
Quien sube como palma baja como coco.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Obra hecha, dinero espera.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
No le pongas tanta crema a tus tacos.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
No juzgues el barco desde tierra
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
El que mucho abarca, poco acaba.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Hija que casas, casa que abrasa.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Cuídate del amigo al que has ofendido
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Cada cual a lo suyo.
No hay como la casa de uno
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Brilla por su ausencia.
Burro amarrado, leña segura.
Bailarines en cojos paran.
Te va a atropellar un carrito de helados.
La lengua no es de acero, pero corta.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.