Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Hasta en el día más claro puede llover.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
El mejor vino se puede tornar vinagre.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.