El abad canta donde yanta.
Hablar por la boca del ganso.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Nadie quiere la salud más que el paso.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Cultiva la amistad de la misma forma que comes sal: rompiendo con los dientes la gruesa y saboreando lentamente la fina
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Por los Santos, la nieve en los campos.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Haz lo que creas que está bien.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
El que no enseña no vende.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Amor con casada, vida arriesgada.
Quitada la causa se quita el pecado.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
A poco pan, tomar primero.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
La mentira busca el rincón.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Ni agradecido ni pagao.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Cochino matado, invierno solucionado.
No hay alegría sin aflicción.
No se manda al corazón
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.