A escote, no hay nada caro.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Corta despacio, que hay poco paño.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Llave puesta, puerta abierta.
La mejor palabra es la que no se dice.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Más duro que sancocho de pata.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Quien ama, teme.
No hay tonto para su provecho.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
A buen sueño, no hay cama dura.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Hay que sufrir para merecer.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Los casados, casa quieren.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.