En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
Olla remecida u olla bien cocida.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Para su casa no hay burro flojo.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Una buena campana se siente de lejos.
El que no tranza no avanza.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
Lo que se hace de noche sale de día.
No jales que descobijas.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Amar sin padecer, no puede ser.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Jugar al abejón con alguien.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
A caballo que se empaca, dale estaca.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Dando y tomando, no cabe engaño.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Enójate pero no pegues.
Nada es bello excepto la verdad
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.