A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Al loco y al aire, darles calle.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Cuando no hay un enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Como turco en la neblina.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Nadie da lo que no tiene.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Zamora no se ganó en una hora.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
A liebre ida, palos al cubil.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Quien teme la muerte no goza la vida.
Dame pan y dime tonto.
Ir a amarrar el zorro.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Las indirectas del padre Cobos.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
De algo murió mi abuela.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Volverse humo.
Amor por cartas son promesas falsas.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Nadie da sino lo que tiene.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Obras caritativas, esas son mis misas.
A dádivas, no hay acero que resista.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.