Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Por la Virgen de Agosto pintan las uvas, y por la de Septiembre maduran.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Más vale mendrugo que tarugo.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Breve habla el que es prudente.
La lengua queda y los ojos listos.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Feo, pero con suerte.
Ganado suelto bien retoza.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
La barca pasa, la orilla queda
Ser el último orejón del tarro.
Cuanto más primos, más adentro.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Llaga incurable, vida miserable.
Además de cornudos, apaleados.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Cuanto menos bulto más claridad.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Más groso que el Guelpa.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
En caso de duda, la más tetuda.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Remienda paño y pasarás año.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
A río crecido, sentarse en la orilla.