Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
A todo coche, le llega su sábado.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
Más vale dar que la carga llevar.
Engordar para morir es mal vivir.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
A llorar al cuartito.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Según se prepara la cama, así se duerme.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Hacer de toda hierba un fardo.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
El que da primero da dos veces.
De casa del abad, comer y llevar.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Al buen día, métele en casa.
Ahora adulador, mañana traidor.
Llenar el tarro.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
De hoy a mañana se cae una casa.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Acúsole porque pisó el sol.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Saber dónde aprieta el zapato.
Llegar a la capada.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Agrandado como alpargata de pichi.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Aprieta el pan que se te cae la magra.
Aguas tempranas, buena otoñada.
Vale más rodear que mal andar.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Nunca te duermas en los laureles.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.