Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Necio que calla por sabio que pasa.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
De vaca vieja, novilla brava.
Más vale que sobre que no que falte.
Vive cantando, muere llorando.
Puerta de villa, puerta de vida.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Abre la boca que te va la sopa.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
El que corre mucho, atrás se halla.
Suegra, ni de caramelo.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
El vino abre el camino.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Y vuelta la burra al trigo.
La luz de alante es la que alumbra.
En guerra avisada no muere gente.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Donde comen cuatro comen cinco.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.