El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Donde comen cuatro comen cinco.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
¡A darle que es mole de olla!
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
Amor comprado, dale por vendido.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Las arrugas son la tumba del amor
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
En casa pobre no hay mujer buena.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
A buen señor, buena demanda.
Abuso no quita uso.
La voz del asno no pasa del tejado.
Las sueños, sueños son.
Por las faldas se sube a las montañas.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Vino y pan andar te harán.
Más perdido que perro en misa.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Risa liviana, cabeza vana.
Nadie se muere un minuto antes.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Pueblo chico infierno grande.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.