Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Amores de lejos no son parejos.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Casa hecha, sepultura abierta.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Loro viejo no da la pata.
Las sueños, sueños son.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Está oscuro debajo de la lámpara
Hoy figura, mañana sepultura.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
Frio, frio, como el agua del rio.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Es más infeliz que una mata de habas.
Quien no se arriesga no cruza el río
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.