¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Mientras descansa está haciendo adobes.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Más vale bueno que mucho.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
El que venga atrás que arree.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Más peligroso que chocolate crudo.
Cada uno con su humo.
La golosina prohibida, siempre es más apetecida.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Amor nunca dice basta.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
El mal llama al mal.
Hay más tiempo que vida.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Burro empinado, por hombres es contado.
Si hoy llovió, otro día hará sol.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
El que del campo viene, cenar quiere.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Agua en Marzo, hierbazo.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Ser lento en dar es como negar.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Jugar la vida al tablero.
Atrás viene quien las endereza.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.