Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
Poco a poco se anda lejos.
Mujer desnalgada es hombre.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Ir de capa caída.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
La buena vida no quiere prisas.
Aguas de Abril, vengan mil.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
Costumbre mala, desterrarla.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Las putas que hay en Madrid son todas de la Ribera: de Quintana, de Sotillo, de Gumiel y La Aguilera.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Faena acabada, faena pagada.
Puta y chata, con lo segundo basta.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Vayan las verdes por las maduras.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Burgáles, mala res.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Abril concluido, invierno ido.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
A la de tres va la vencida.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
El vicio, saca la casa de quicio.
A tal puta, tal rufián.