Cobra buena fama y échate a dormir.
Madrid en verano, sin familia y con dinero, Baden-Baden.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
La lima, lima a la lima.
Ocio, ni para descansar.
Almuerza bien, come más, cena poco y vivirás.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Faena acabada, faena pagada.
Hace más la raposa que la curiosa.
A fullero, fullero y medio.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Sacar los trapos al sol.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Quien hace, aplace.
La barriga llena da poca pena.
De buen chaparrón, buen remojón.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Al mal tiempo, buena cara.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Abril concluido, invierno ido.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Ir por lana y volver trasquilado.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Más da el duro que el desnudo.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
A gran seca, gran mojada.