Toda flor quiere ser fruto.
La ruana no es para el primer aguacero
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Cuervos vienen, carne huelen.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
El hambre aguza el ingenio.
Vive cantando, muere llorando.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
A la hija mala, dineros y casalla.
Detrás de la leche nada eches.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Hijo de gata, ratones mata.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
El que tiene capa, escapa.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
Secreto a voces.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.