Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Averiguelo, Vargas.
El que no cojea, renquea.
El río, por donde suena se vadea.
Siempre es mejor el camino más corto.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Quien se duerme, no pesca peces.
Buena es la costumbre en el bien.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Bien ama quien nunca olvida.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Hacer de toda hierba un fardo.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Juan Segura vivió mucho años
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
Entre menos burros, más choclo.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Del mal, el menos.
A la hija mala, dineros y casalla.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Las paredes oyen.
No es quejido, sino que jode.
Tiran más tetas que carretas.
Baila Antón según le hacen el son.
Frio, frio, como el agua del rio.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Mas vale buena muerte que mala vida.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Si quieres pronto engordar, come con hambre y bebe a vagar.