Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
En largos caminos se conocen los amigos.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Dale con que la abuela fuma.
Noviembre caliente, mayo helado.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
El que adelante no mira, atrás se queda.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Casa y potro, que lo haga otro.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Quien la haga que la pague.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Quien amaga y no da, miedo ha.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Tápate la cara que se te ve el culo.
El que se va no hace falta.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Compra en plaza y vende en casa.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
La boda de los pobres, toda es voces.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Bollo crudo, engorda el culo.
Está como abeja de piedra.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
A donde fueres haz lo que vieres.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Buena es la linde entre hermanos.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
Palabra dicha, no tiene vuelta.