Voy a ir hacer un mandado.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Pensando en pajarito preña'o
En el refugio del otro vive cada uno
Vale más una vieja que un pejeverde.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Llegar a punto de caramelo.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Ladra de noche para economizar perro.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
De dientes pa'fuera.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Ir por lana y volver trasquilado.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Picha española no mea sola.
Una deuda, veinte engendra.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El amor, de necios hace discretos.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Refranes y consejos todos son buenos.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Jugarse hasta la camisa.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
El amor entra por la cocina.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Bueno de asar, duro de pelar.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
La muerte todo lo ataja.
Más logran las lágrimas que las palabras.