Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Voy a ir hacer un mandado.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Pensando en pajarito preña'o
En el refugio del otro vive cada uno
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Ladra de noche para economizar perro.
Llegar a punto de caramelo.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Ir por lana y volver trasquilado.
De dientes pa'fuera.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Picha española no mea sola.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Una deuda, veinte engendra.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Refranes y consejos todos son buenos.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
El amor, de necios hace discretos.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
El amor entra por la cocina.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Bueno de asar, duro de pelar.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Jugarse hasta la camisa.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
Dando dando, palomita volando.
Más logran las lágrimas que las palabras.