En pleitos de hermanos, no metas las manos.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Esto es pan para tu matate.
Domingo sucio, semana puerca.
La paciencia es el puerto de las miserias.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Carne a carne, amor se hace.
Callen barbas y hablen cartas.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Puta y buena mujer, no puede ser.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Miren quién habló, que la casa honró.
Hoy te lo dice tu amiga.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Dame gordura, darte he hermosura.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Años de higos, años de amigos.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Muchos componedores descomponen la novia.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
La muerte tiene las piernas frías.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Poco freno basta, para la mujer casta.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.