Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Escarba la graja, mal para su casa.
Por los ojos entran los antojos.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Esa es carne para los perros.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Con pedantes, ni un instante.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
El hombre propone y Dios dispone.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
De pies a cabeza.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Rectificar es de sabios.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Desde San Pedro a San Miguel todos los culos cagan bien.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Depende de cómo caigan las cartas
Después de un gustazo, un trancazo.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Primero es Dios que todos los santos.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
El corazón que ama es siempre joven.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.