La sugestión obra.
Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Negocios de puercos, puerco negocio.
A los audaces la fortuna les ayuda.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Por sus hechos los conoceréis.
Agua vertida, no toda cogida.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Dar una higa al médico.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Hay que predicar con el ejemplo.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Quedo como la teta de la vaca, ni en el cuero ni en la carne.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Están cortados por la misma tijera.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Al bobo, múdale el juego.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Un juego de cartas se juega con dinero
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Llevar bien puestos los calzones.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
La letra, con sangre entra.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Más vale amante bandido que novio jodido.