Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
No hay primera sin segunda
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
El que come tierra, carga su terrón.
Dar el consejo y el vencejo.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Agua estancada, agua envenenada.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Ayúdate que Dios te ayudará.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Estar en tres y dos.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Ruego de Rey, mandato es.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Oye primero y habla postrero.
Manos duchas comen truchas.
A la ocasión la pintan calva.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Agua de manantial, no hay otra igual.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Hacer una montaña de un grano de arena.
Pan con sudor, sabe mejor.