Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Maña y saber, para todo es menester.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Mal reposa la vida dudosa.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Santo Tomás, una y no más.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
A chico caudal, mala ganancia.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Hacer la del humo.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
El que más puede, más aprieta.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Desvestir un santo para vestir otro.
Dejar al gato con el pescado.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Lección dormida, lección aprendida.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Hay que creer, rajar o desastillar.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Cuando fueres a la boda, deja puesta tu olla.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Al niño que llora le dan pecho.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
De casta le viene al galgo.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Para su casa no hay burro flojo.
Cada quien, con su cada cual.