A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Nadie nace maestro.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
A la vejez aladares de pez.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Bien ama quien nunca olvida.
El hombre reina y la mujer gobierna.
A amo ruin, mozo malsín.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
No te cases con mujer de manos grandes porque todo lo que le des le parecerá chico.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Quien te quiere, te aporrea.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Mano de santo cura como por encanto.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Aquel que guarda siempre tiene.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
La mujer es gente en la letrina.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
A buena barbechera, mejor sementera.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
La familia pequeña, vive mejor.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
A manos frías, corazón ardiente.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
El que no tiene hijos los mata a palos.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
La gente mala se muere de vejez.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
La pereza es la madre de todos los vicios.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
Casa mal avenida, presto es vendida.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.