Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Eso pasa en las mejores familias.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
A cazuela chica, cucharadica.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Más vale pan duro que ninguno.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La prisa es la madre de la imperfección.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Zorra vieja no cae en la trampa.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Hombre anciano, juicio sano.
Para su madre no hay hijo feo.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Quien a estudiantes da amor, no es esposa de Doctor.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.