Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Ser un mordedor de pilares
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Dame pan y llámame perro.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Llámala puta, pero no la llames fea.
Atrás viene quien las endereza.
Justicia y no por mi casa.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
El uso hace al maestro.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Dando al diablo el hato y el garabato.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Hacer enseña a hacer.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Madruga y verás; busca y hallarás.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
A buen santo te encomiendas.
En casa del herrero, martillo de palo.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
No saber de la misa la media.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
La mala fe, no pare hembra.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.