Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
A mala suerte, envidia fuerte.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
El último mono es el que se ahoga.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
A escote, no hay pegote.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
A los 60 pocos hombres conservan su herramienta, y es por regla general, que desde los 50 anda mal.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Como es el padre, así es el hijo.
Pan ajeno, caro cuesta.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Las cosas en caliente pegan.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Casa de muchos, casa de sucios.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Caranga resucitada pica muy duro.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.