Caranga resucitada pica muy duro.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
A caracoles picantes, vino abundante.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Cada gusto cuesta un susto.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Alegría, belleza cría.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
El toro y el melón, como salen, son.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
De chica candela, grande hoguera.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
El que come aprisa, come mal.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Al viejo pelele, todo le duele.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Quien te altera te controla.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Es el mismo perro, con diferente collar.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Tápate la cara que se te ve el culo.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Entre más viejo más pendejo.
La sangre del pobre el rico se la come.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
El que quiera honra, que la gane.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.