Pueblo chico infierno grande.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
El que más hace, es el que menos merece.
Variante: El pez grande se come al pequeño.
Más peligroso que chocolate crudo.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Bonito era el diablo cuando niño.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Cada dueño tiene su sueño.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Más duro que rulo de estatua.
El que depende de otro come mal y cena peor.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Camino malo, pásalo pronto.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
A caballo no hay ningún cuerdo.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Caballo que alcanza, pasar querría.