Madre dispuesta, hija vaga.
Más doblado que carpa de camión.
Libros cerrados, no hacen letrados.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Lo quiere como la mula a la carreta.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Es más vago que la quijá de arriba.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Hace más el que quiere que el que puede.
En Abril sale la espiga del cascabil.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Primero es la camisa que el sayo.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Me importa un bledo.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Un indio menos, una tortilla mas.
Años de nones, muchos montones.
La leña cuando más seca más arde.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Hace un frío que se hielan las palabras.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Mal huye quien a casa torna.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Lento pero seguro.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna.
Uno y ninguno, en total suman uno.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.