La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Pa'trás como las del marrano.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Hermanos hay tanto por hacer!
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Quien no sabe, no vale nada.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Si no es Juan, es Pedro.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Nadie se meta donde no le llaman.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Elige tu compañía antes de sentarte.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
A veces se llora de alegría.
La cortesía exige reciprocidad.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Las medias ni pa las mujeres.
El sexo nos hace perder la cabeza