¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
No te fíes del sol de primavera.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El buey solo bien se lame.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Hormigas con ala tierra mojada.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
De lo vedado, un solo bocado.
Dale con que va a llover.
Más dura será la caída.
Favor publicado, favor deshonrado.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
De Navidad a Navidad, solo un año va.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
De mala ropa no sale un buen traje.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Donde comen cuatro comen cinco.
A quien le dan pan que no coma.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Ladran, pues cabalgo.
El arco iris brilla después de la tempestad.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Con promesas no se cubre la mesa.