Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Quitar la leña debajo de la caldera.
La mala cama hace la noche larga.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
A bestia loca, recuero modorro.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
A palabras necias, bofetones.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Entre más apuro menos prisa.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
La manda del bueno no es de perder.
Para el postrero no hay cuchara.
Hijos casados, trabajo doble.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Hombre hablador, nunca hacedor.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Codicia mala, el saco rompe.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
El hombre honrado a las diez acostado.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Nadie toma lo que no le dan.