El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Hacer un viaje y dos mandados.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Dios, si da nieve, también da lana.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
De sabios es cambiar de parecer.
Otros vendrán, que bueno me harán.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Molino cerrado, contento el asno.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Viento del solano, agua en la mano.
Al mal paso, darle prisa.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Fía poco y en muy pocos.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
La lima, lima a la lima.
Cada necio quiere dar su consejo.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Año de hierba, año de mierda.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.